jueves, 17 de noviembre de 2011

San Charbel

1. EL DIABLO

El diablo no lo dejaba tranquilo. Ya hemos anotado cómo lo hacía sufrir con tentaciones deshonestas. Y, aunque él no escribió nada y sabemos muy poco de su vida interior, podemos suponer que muchas noches las pasaría sin poder dormir debido a las asechanzas del maligno.

Un día cayó un rayo en la iglesia mientras estaba rezando y dio una estampida tan grande que todos se asustaron, pero él siguió rezando inmutable. Según algunos, fue una manifestación del demonio.

El hecho lo cuenta el papá del padre Chibli: En 1885, un día de lluvia, estando reunidos en el convento de Annaya oímos un trueno que hizo temblar los muros del convento y cayó un rayo. Nosotros hemos visto en la iglesia que el mantel del altar se quemó al igual que algunas vestimentas sacerdotales y a un cáliz lo lanzó hasta la puerta de la iglesia. En la cocina los dos compañeros del padre Charbel cayeron desvanecidos por el rayo y el fuerte olor a quemado. El padre Charbel estaba en la iglesia de rodillas según su costumbre y continuó sin inmutarse como si nada hubiera pasado.

El rayo había caído sobre la iglesia y había salido por un rincón del costado sur y había dejado sus huellas a una distancia de diez metros fuera de la iglesia. Estábamos aterrorizados, pero dimos gracias a Dios de que había preservado al padre Charbel del peligro.


2. DONES SOBRENATURALES

Conocimiento sobrenatural

El padre Charbel tenía conocimientos de cosas que sólo podía conocer por gracia especial de Dios.

El padre Simon cuenta: Cuando Gabriel Ali-Abass cayó enfermo en el pueblo de Hamchit, su familia envió al Superior de Annaya a un mensajero para que enviara al padre Charbel para orar por el enfermo. El Superior le mandó que fuera con el mensajero y, a medio camino, dijo: No es necesario continuar, porque el enfermo ha muerto en este momento. Y se puso de rodillas a orar por el difunto.

Regresó al convento y, tal como dijo, había sucedido. El enfermo había muerto en aquella misma hora.

Otro día un monje de Baalbeq encontró al padre Charbel llorando. Le preguntó qué le pasaba, pero no le respondió. Después de repetidas insistencias, le dijo: Te lo diré como secreto para no revelárselo a nadie antes de mi muerte. La causa de mi llanto es que hoy un hombre de Almatt ha muerto y su alma ha ido al infierno.

¡De cuántas cosas Dios le haría conocedor para que orara por los enfermos y salvara a los pecadores!