miércoles, 18 de mayo de 2011

Un monje Cartujo


Mirad. Noche y día mi alabanza es incienso que sube hacia el cielo.

Silencio y desierto rodean mi vida, trabajo y plegaria la llenan...Donde mi espíritu reposa lleno de renovada alegría.

Mirad, no tengo ni esposa ni hijos, muros encierran mi celda; mas abre en mí la puerta del Paraíso.

No doy testimonio con palabras, pero mis voces aturden al mundo. Dialogar no es mi ocupación: "Dios me encadena a su silencio. Para nada más sirves ya, en la Cartuja hoy, si Él te da la vocación."

Un Monje