miércoles, 5 de marzo de 2008

Misticismo


La vida sólo se encuentra cuando nos armonizamos con el que nos creó, es decir, frente a la transparencia interior que se exterioriza por las obras.
"Hermanos, ¿qué provecho, saca uno con decir: «Yo tengo fe», si no tiene obras? ¿Podrá acaso salvarlo la fe? La fe, si no va acompañada de las obras, está muerta en su soledad. Pruébame tu fe sin obras que yo por mis obras te probaré mi fe".
No se puede ser cristiano a medias, no podemos servir a Dios sin anhelar la santidad, sin cumplir sus mandatos. Ahora bien, esto no es cuestión de cumplir ciertas reglas para salvarnos para tener acceso al paraíso, el tema es aún mucho más profundo. Esto no significa como vulgarmente se dice, que una parte de nuestro cuerpo se desprenderá para habitar en un lugar determinado, sino que así como fuimos pensados antes de que existiéramos en este mundo, de la mismo manera volveremos allá, pero para hablar mas exactamente no hay un "allá", el reino de Dios es paz y gozo en el Espíritu Santo, o sea que seremos uno con Dios. Ahí se encierra todo el misterio existencial, no gozaremos de un supuesto paraíso, porque solo Dios "Es", y solo en él existimos. Podríamos decir que la vida contemplativa es un comienzo de lo que va a ser la eternidad.
Fijémonos bien lo que dijo Pedro en el momento de la transfiguración del Señor:

"Seis días después, toma Jesús consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y los lleva aparte, a un monte alto.
Y se transfiguró delante de ellos: su rostro se puso brillante como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz.
En esto, se les aparecieron Moisés y Elías que conversaban con él.
Tomando Pedro la palabra, dijo a Jesús: «Señor, bueno es estarnos aquí. Si quieres, haré aquí tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías."

¡Que experiencia! Si hubiera sido por Pedro anclaba ahí para siempre. Es un estado donde el alma se encuentra a sí misma, donde entiende que el único bien es Dios, donde lo único que existe es Él y nada más. Así será nuestra vida en el mas allá, de ahí que aquellos santos que comprendieron un poco de lo que va a ser vivir en Dios ya no querían mas nada de este mundo, entienden que todo lo que hay acá es pasajero y que solo por Él, con Él y en Él es lo que necesitamos y nada mas.

Es el eje central del cristianismo, es desear a Dios con todas nuestra fuerzas, nuestra inteligencia, con todo lo que somos. Es olvidarnos de nosotros mismos para darnos a Dios, es negarnos a nosotros para seguirlo, es cargar con la cruz, es despreocuparnos de querer ser feliz en este mundo para gozar de la verdadera dicha en Él, es buscar la cruz para poder entrar en la vida de los elegidos eternamente.

"Has de saber, hija mía, que mis caudales y tesoros están cercados de espinas, basta determinarse a soportar las primeras punzadas, para que todo se trueque en dulzuras."

Santa Brigida