jueves, 14 de febrero de 2008

Los ejemplos de los Santos



¿Acaso querés alcanzar el estado de santidad sin sufrir? ¿Crees que aquellos valientes soldados lo lograron sin derramamiento de sangre? ¿Imaginas que como en los libros, esos verdaderos guerreros llegaron a la santidad dando vuelta una simple página? No. Nuestro Dios antes de preparar a un hombre para llevarlo a la más alta contemplación primero lo "destruye", lo aniquila, lo hace desaparecer a sí mismo hasta que solo quede su creador y que éste sea su único objeto y razón de su existencia.
El que nunca había sufrido quiso sufrir, el que lo sabe todo tuvo que aprender, el que es ilimitado se limito, el que ni el universo mismo puede contenerlo se limito a un simple cuerpo humano. Ojalá tuviéramos la humildad de ese Dios Trinidad único, que siendo todo se hizo nada por pura iniciativa suya. Para ser Santo solo hay que quererlo, así de simple, pero sabiendo que la vida de uno va a cambiar radicalmente porque Dios necesita moldearnos, y solo en medio de las tormentas el hombre puede comprender sus limites y miserias, solo así somos capaces de conocernos y saber que nada somos sin su gracia ¿Crees que ya sufriste lo suficiente? Contemplemos lo que le aconteció a Job:


13 El día en que sus hijos y sus hijas estaban comiendo y bebiendo vino en casa del hermano mayor,
14 vino un mensajero donde Job y le dijo: «Tus bueyes estaban arando y las asnas pastando cerca de ellos;
15 de pronto irrumpieron los sabeos y se los llevaron, y a los criados los pasaron a cuchillo. Sólo yo pude escapar para traerte la noticia.»
16 Todavía estaba éste hablando, cuando llegó otro que dijo: «Cayó del cielo el fuego de Dios, que quemó las ovejas y pastores hasta consumirlos. Sólo yo pude escapar para traerte la noticia.»
17 Aún estaba hablando éste, cuando llegó otro que dijo: «Los caldeos, divididos en tres cuadrillas, se lanzaron sobre los camellos, se los llevaron, y a los criados los pasaron a cuchillo. Sólo yo pude escapar para traerte la noticia.»
18 Todavía estaba éste hablando, cuando llegó otro que dijo: «Tus hijos y tus hijas estaban comiendo y bebiendo en casa del hermano mayor.
19 De pronto sopló un fuerte viento del lado del desierto y sacudió las cuatro esquinas de la casa; y ésta se desplomó sobre los jóvenes, que perecieron. Sólo yo pude escapar para traerte la noticia.»
20 Entonces Job se levantó, rasgó su manto, se rapó la cabeza, y postrado en tierra,
21 dijo: «Desnudo salí del seno de mi madre, desnudo allá retornaré. Yahveh dio, Yahveh quitó: ¡Sea bendito el nombre de Yahveh!»
22 En todo esto no pecó Job, ni profirió la menor insensatez contra Dios.

Job 1, 13 - 22


Y crees que terminó ahí, no. Perdió todos sus bienes, pero ese sufrimiento no bastaba aún, había que hacerlo sufrir más ¿Qué era lo mas apreciado que tenía, oh!!! Claro !!!!!! Sus hijos, eso es perfecto, y murieron todos. Y crees que terminó ahí, tampoco, hay que sufrir mas, nunca es demasiado para Dios y el texto continúa diciendo que finalmente tocó su salud:


El Satán salió de la presencia de Yahveh, e hirió a Job con una llaga maligna desde la planta de los pies hasta la coronilla de la cabeza.
8 Job tomó una tejoleta para rascarse, y fue a sentarse entre la basura.
9 Entonces su mujer le dijo: «¿Todavía perseveras en tu entereza? ¡Maldice a Dios y muérete!»
Pero él le dijo: «Hablas como una estúpida cualquiera. Si aceptamos de Dios el bien, ¿no aceptaremos el mal?» En todo esto no pecó Job con sus labios.

Job 2, 7-10

Pero como no bastaba tampoco, su propia esposa comenzó a injuriarlo y aconsejarle que abandonara su Fe y a ese Dios que aparentemente no parecía ser muy redituable seguirlo, cuantas veces nuestros seres mas queridos son los primeros que nos traicionan:


Hasta mi amigo íntimo en quien yo confiaba, el que mi pan comía, levanta contra mí su calcañar.

Salmo 41 (40), 9


Y crees que terminó ahí, nada mas lejos que eso, después de enterarse de lo sucedido, unos amigos suyo decidieron venir a condolerse del Pobre Job y el texto termina así:


13Luego se sentaron en el suelo junto a él, durante siete días y siete noches. Y ninguno le dijo una palabra, porque veían que el dolor era muy grande.
Job 2, 13

Claro !!!!! Quien no habría de condolerse después del estado en que quedó el Santo Job, ninguno se atrevió a abrir la boca por 7 días.