viernes, 20 de marzo de 2009

Frases de santos II

Las plegarias de los santos en el cielo y de los justos en la tierra son cual perfume de duración eterna.

Los que enseñen a otros la santidad brillarán como estrellas por toda la eternidad.

Los santos fueron santos, porque quisieron, con inmenso querer, ser fieles.

Los santos son los que verdaderamente son poderosos, porque tienen al mismo Señor con ellos.

Nada estorba a la santidad si somos fieles.

No eres más santo porque te alaben, ni más vil porque te desprecien.

Nunca es demasiado tarde para empezar a hacerse santos.

Si de veras le servimos y le amamos, eso es la santidad.

Solo hay una desgracia: no ser santo.

Toda santidad cristiana, es la respuesta a una llamada y la obediencia a una inspiración divina, discernida y reconocida como tal.

Todas las grandes empresas de santidad de la Biblia y de la historia de la Iglesia reposan sobre un “sí” dicho a Dios en el momento en que Él revela personalmente a alguien su voluntad.

Todo cristiano debe ser un verdadero cristiano, un perfecto cristiano. ¿Y cómo se llama la vida perfecta de un cristiano? Se llama “santidad”. Por ello, todo cristiano debe ser santo.

Un gran deseo de ser santo, es el primer peldaño para llegar a serlo; y al deseo se ha de unir una firme resolución.

Un santo triste es un triste santo.