jueves, 8 de enero de 2009

Sabiduría de Dios

  • «Hay gracias, ya lo sabemos, que Dios da al hombre en la vida mística al «modo divino».

  • El que posee plenamente, por ejemplo, el espíritu de la Eucaristía, no va a misa solamente los domingos -la ley siempre exige únicamente mínimos vitales-, sino todos los días que puede.

  • Los santos sabían perfectamente que la perfección solamente está en la caridad, y que la Regla sólo impulsa obras mínimas; pero también creían que era imposible llegar a la perfección de la caridad sin guardar fielísimamente la Regla profesada.

  • Sin un cierto plan de vida no parece viable la búsqueda de la perfección.

  • Y toda alianza debe ser guardada con fidelidad.


  • Por lo demás, los votos han de cumplirse al Señor con toda fidelidad. Deben ser cumplidos por fidelidad moral jurídica, pues de otro modo hubiera sido mejor no hacerlos: que «nada te impida cumplir pronto un voto, no esperes a la muerte para cumplirlo. Antes de hacer un voto, míralo bien, no seas como quien tienta al Señor» (Eclo 18,22). Pero, sobre todo, deben cumplirse los votos por fidelidad de amor al Señor, y por tanto, con alegría: «Haced votos al Señor y cumplidlos».


  • Por los votos el cristiano se obliga libremente con una especie de nueva ley personal, que se añade a las leyes generales de la Iglesia. Los cristianos laicos apenas conocen hoy esta maravilla de liberación y de santificación en la gracia divina.

  • Cien fallos en el discernimiento, más o menos conscientes, y mil demoras en la ejecución, más o menos deliberadas, van abortando innumerables veces el nacimiento de las buenas obras que Dios quería realizar en el cristiano.

  • Ser cristiano y no anhelar la santidad, es decir buscar incesantemente ser santo, es ignorar por completo la Santidad de Dios.

  • Apenas perceptible es el camino que nos conduce al Eterno, porque cuanto mas nos acercamos, más nos alejamos.