viernes, 2 de enero de 2009

Cuerpo y Espíritu

  • Y dichosos mas aquellos que lloran sus pecados, y que, por una inspiración del don de ciencia, comprenden que el pecado es el mayor mal, y con sus lágrimas obtienen el perdón.

  • No hay que echar en olvido que, con idéntico grado de caridad habitual, un alma evita más que otra el pecado venial; ya porque su generosidad es mas perfecta, o ya por encontrar menos dificultades en su temperamento, o menos trabajo, o menos contradicción de parte de los hombres.

  • Esta demostrado que aunque accidentalmente, un alma perfecta pueda tener menor caridad que la de un principiante llamado a extraordinaria santidad, la perfección requiere, sin embargo, por naturaleza, una gran caridad. Y esta no se consigue sino después de haber vencido muchas tentaciones y adquirido abundantes méritos.

  • El mas alto grado a que en esta vida se puede llegar, es a la unión espiritual entre el alma y Dios.

  • Cuando un alma se esta purificando no es raro que deba hacer frente heroicamente a las tentaciones contra la castidad y la paciencia, y luego contra las de la fe, esperanza y caridad.

  • El alma humana es, por naturaleza, racional e inmortal, y debería la gracia hacerla vivir de una vida propiamente divina; que esto es lo que normalmente exige el estado de gracia.

  • Lo que en el reino de la naturaleza está dividido se unifica en el Dios, y sobre todo en Dios mismo.