martes, 22 de enero de 2008

El estado natural


Pero al presente, libres del pecado
y esclavos de Dios,
Fructificáis para la santidad;
Y el fin, la vida eterna
.
Romanos 6, 22


El estado natural

¿Podríamos preguntarnos que es la vida? ¿Que es vivir? ¿Quien soy? Etc… preguntas que desde los comienzos de la historia los primeros hombres se hicieron, ese enigma convivió y convive entre nosotros. Para intentar responder a esas cuestiones deberíamos remontarnos al principio de los tiempos donde la Escritura nos dice:

En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios.
Ella estaba en el principio con Dios.
Todo se hizo por ella y sin ella no se hizo nada de cuanto existe.

Juan 1, 1-3

Bien, si partimos de este hermoso pasaje nos damos inmediatamente cuenta de que antes de la palabra estaba Dios, esto es algo inaccesible a nosotros, es un misterio inagotable debido a que para la raza humana no existe nada antes de la palabra en un sentido racional, (entendamos el pensamiento también como proceso de decodificación resultando de ahí la palabra), sin embargo Dios ya existía, la vida estaba. En nosotros la vida existe por medio de Dios, con Dios y en Dios. Por eso nos enseña Jesús:

En cuanto a vosotros, hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados.

Mateo 10, 30

Todo esta bajo su dominio, incluso desde antes que existiéramos, ya estabamos pensados, nada podemos hacer sin Él, todo depende de Él, aún entre las cosas mas insignificantes queda latente el perfume de Dios, el problema es que muchas veces no nos convencemos de esta tremenda realidad y en nuestra ignorancia creemos que todo lo podemos y que no necesitamos nada ni a nadie para poder cumplir con nuestras expectativas, en el fondo no utilizamos todo nuestro potencial y aun cuando creemos que hacemos las cosas bien en realidad las hacemos a media debido a que somos y estamos incompletos. Esto lo explicaba muy bien un Monje Zen llamado Taisen Deshimaru de la siguiente manera:

Pero en nuestra época todo el mundo quiere economizar su energía y se vive medias. Siempre se esta incompleto. Las gentes viven a medias, tibias como el agua del baño. Hay que aprender a penetrar la vida.

Penetrar la vida significa no solo avanzar con el cuerpo o la mente, sino con todo el ser, con todo lo que somos, no a medias sino enteros, no parcial sino total. Solo aquellos que se atreven a volar las cumbres más altas serán coronados pero no sin sangre previa, no sin sufrimiento ni dolor, para llegar a la rosa indudablemente habrá que pasar por las espinas, para llegar a la cima de la montaña habrá que esforzarse mucho. Volver a los orígenes nos dará las respuestas planteadas al principio pero solo reconociéndonos nada y sabiendo que algunas cosas sólo las alcanzaremos después de un largo recorrido donde nos sentiremos aislados, porque nadie nos puede acompañar, ese camino lo hacemos vos y yo a solas con Dios, un camino escabroso donde sentiremos momentos en que desfalleceremos y nadie nos entenderá, donde la muerte será nuestra vida y donde la vida será nada para hacerse una con Dios. Entender esto será como decir que los cimientos están bien colocados y nos dará una visión futura clara y precisa, el estado perfecto para adentrarse en los misterios ocultos desde la caída de nuestros primeros padres y vencer de este modo esa inclinación obstinada que nos marcó para toda la vida, ese estado de reconciliación con el Supremo a alcanzar con esfuerzo que esta en todo y en todos los bautizados, fuente y origen de la mas exquisita naturaleza humana, esa apertura a lo sagrado donde surge imperceptiblemente el gozo y la paz y aparece la verdadera sabiduría, que como la de aquellos Santos que dejaron todo por el Todo y arriesgaron todo por Todo, dieron origen a la palabra mas olvidada y escondida llamada SANTIDAD.

Santidad
¿Que significa Santidad y por qué alcanzarla? La vida parece ser un simple pasatiempo sin compromisos ni obligaciones por las cosas internas, donde lo exterior vence indiscutiblemente al interior sin previo juicio, donde se acomoda todo a nuestro antojo para incentivar el egoísmo y aumentar nuestro Yo y que nuestra inclinación primera se sienta bien, olvidando su naturaleza destruida y herida por aquel pecado de desobediencia que nos marco para toda la vida, donde solo con gracia y mucho esfuerzo por parte de uno y siendo conciente de una realidad superior e invisible se puede superar.
Bienaventurados somos todos los que intentamos cumplir la voluntad de Dios, partiendo de ahí, nos vamos dando cuenta, cuan difícil es transitar por ese camino que nos va llevando a la única y verdadera fuente que emana Santidad, por la cual sin ella, nos seria imposible acceder a ese estado natural y olvidado.
Adentrándonos un poco más en este hermoso y único misterio en el cual nos hacemos igual al que nos creó y que nos mantiene dignos frente al que es tres veces Santo, sentiremos que cada segundo de vida es un Don y nos dará la posibilidad de internarnos en los ríos de la gracia donde beberemos aquella agua verdadera de la que ya no tendremos sed jamás y que se convertirá en nosotros en fuente de agua que brota para vida eterna. Juan 4, 14