viernes, 20 de marzo de 2009

Frases de santos II

Las plegarias de los santos en el cielo y de los justos en la tierra son cual perfume de duración eterna.

Los que enseñen a otros la santidad brillarán como estrellas por toda la eternidad.

Los santos fueron santos, porque quisieron, con inmenso querer, ser fieles.

Los santos son los que verdaderamente son poderosos, porque tienen al mismo Señor con ellos.

Nada estorba a la santidad si somos fieles.

No eres más santo porque te alaben, ni más vil porque te desprecien.

Nunca es demasiado tarde para empezar a hacerse santos.

Si de veras le servimos y le amamos, eso es la santidad.

Solo hay una desgracia: no ser santo.

Toda santidad cristiana, es la respuesta a una llamada y la obediencia a una inspiración divina, discernida y reconocida como tal.

Todas las grandes empresas de santidad de la Biblia y de la historia de la Iglesia reposan sobre un “sí” dicho a Dios en el momento en que Él revela personalmente a alguien su voluntad.

Todo cristiano debe ser un verdadero cristiano, un perfecto cristiano. ¿Y cómo se llama la vida perfecta de un cristiano? Se llama “santidad”. Por ello, todo cristiano debe ser santo.

Un gran deseo de ser santo, es el primer peldaño para llegar a serlo; y al deseo se ha de unir una firme resolución.

Un santo triste es un triste santo.

miércoles, 11 de marzo de 2009

Dichos de Santos

En lugar de desanimarme, me he dicho a mí misma: Dios no puede inspirar deseos irrealizables; por lo tanto, a pesar de mi pequeñez, puedo aspirar a la santidad.

Jesús me pide que sea santa. Que haga con perfección mi deber. Que el deber es la cruz.

La aventura de la santidad comienza con un «sí» a Dios.

La ciencia de los santos es la voluntad de Dios.

La marca de un santo no es la perfección, sino la consagración.

Un santo no es un hombre sin faltas, es un hombre que se ha dado sin reservas a Dios.

La santidad consiste en estar siempre alegres.


La santidad consiste en la disposición del corazón.

La santidad es muy sencilla, dejarse confiada y amorosamente en brazos de Dios, queriendo y haciendo lo que creemos que Él quiere.

La santidad no es un privilegio para algunos, sino una obligación para todos, "para usted y para mí".

La santidad se encuentra en el camino que nos abre cada uno de nuestros días, en que se ofrecen a nosotros, con atractivo desigual, los deberes de nuestra vida cotidiana.

La santificación se forja cuando Dios va quitando al alma todo, y la deja como en un inmenso desierto.

martes, 3 de marzo de 2009

Tender a la Santidad

No todo el que diga, Señor, Señor ..... entrará en el reino de los cielos.

"A cualquier precio que sea, es necesario que Dios esté contento."

"Los santos no nacieron santos; llegaron a la santidad después de una larga continuidad de vencimientos propio."

"Los corazones de los hombres aman un día y al otro son indiferentes. Solo Dios no cambia".

El alma que anda en amor, ni cansa, ni se cansa.

El alma que está enamorada de Dios es un alma gentil, humilde y paciente.

"Dios no manda cosas imposibles, sino que, al mandar, te enseña a que hagas cuanto puedes, y a que pidas lo que no puedes".

"En la medida en que se ama algo temporal, se pierde el fruto de la caridad."

"Un cristiano fiel, iluminado por los rayos de la gracia al igual que un cristal, deberá iluminar a los demás con sus palabras y acciones, con la luz del buen ejemplo".

Siempre ha habido santos, pero ¿quién está realmente cualificado para canonizarlos?.

Basta amar al Santo de los Santos, para llegar a ser santos.

Como el niño está obligado a hacerse hombre, el cristiano está obligado a ser santo.

El secreto de la santidad consiste en no cansarnos nunca de estar empezando siempre.

El verdadero ideal cristiano no es ser feliz, sino ser santo.

martes, 24 de febrero de 2009

Razones para ser santo

  • "¿Porque razón hay tan pocos contemplativos?, Porque muy pocos saben separarse enteramente de las criaturas perecederas"
  • La perfeccion es la meta a la cual todos deben aspirar, cada uno según su condición.
  • El progreso en la caridad debería ser más rápida a medida que nos acercamos a Dios.
  • Toda la doctrina demuestra que no es posible separar santificación y salvación, como los que dicen: "Yo nunca llegaré a ser santo, me basta con salvarme." Hay en esa manera de ver las cosas un error de perspectiva; la santificación progresiva es en realidad el camino de la salvación; en el cielo no habrá mas que santos, y por eso todos y cada uno debemos aspirar a la santidad.
  • Es posible alcanzar la santidad en el estado matrimonial, como Santa Clotilde, San Luis, la beata Ana María Taigi; pero es mas dificil llegar a ella por ese camino.
  • El sacerdote, en efecto debe iluminar a los demás, y sería muy conveniente que él se encontrase en la vía iluminativa, como convendría que el obispo se hallase en la vía unitiva de los perfectos.
  • Si la vida no se eleva, desciende; y para evitar que descienda, es preciso que se eleve como una llama.
  • Comienzan estos a ver claro que es preciso ser verdaderamente pobres de espíritu y humildes para crecer en la caridad; que hay que renunciar a todas las niñerias, burdas o sutiles, de la vanidad, del orgullo y de sensualidad espiritual.
  • "La gracia no destruye la naturaleza (en lo que tiene de bueno) sino que la perfecciona."
  • Para conseguir adelantar en la vida espiritual por medio de la lectura debemos aprender a leer atentamente, y no devorar los libros; es preciso penetrar bien en lo que se lee.

jueves, 29 de enero de 2009

Flesh and Spirit

  • Pero aún en tiempos de profunda vida cristiana, carne, mundo y demonio siguen siendo enemigos poderosos de la vida en Cristo, y también entonces tienen pleno sentido los votos, las promesas, las reglas de vida.

  • «No hay camino que más pronto lleve a la suma perfección que el de la obediencia»

  • Ni los mismos laicos santos se dan plena cuenta de lo que sufren... Muchas de esas cosas, por supuesto, dejarían de afligirles si ellos abandonaran su pretensión de santidad.
  • El demonio nos hace perder el único sentido verdadero de la vida: el de Dios.

  • Pocas personas llegan a la perfección cristiana, es cierto; son «tan pocas que me da vergüenza decirlo» pero entre los cristianos santos, los laicos ocupan una proporción no pequeña.
  • La gracia no destruye la naturaleza, sino que la perfecciona y la eleva.
  • Sta. Brígida dijo: "La verdadera sabiduría, entonces consiste en obras, no en grandes talentos que el mundo admira; pues los sabios en la estima del mundo . . . son necedad que hacen nada de la voluntad de Dios, y no saben como controlar sus pasiones".
  • "¡María no es el centro, pero esta en el centro!", nos dice SAN LUIS DE MONTFORT
  • No te mueva la autoridad del que escribe si es de pequeña o grande ciencia; mas muévate a leer el amor de la pura verdad. No mires quién lo ha dicho, mas atiende qué tal es lo que se dijo. Los hombres pasan; mas la verdad del Señor permanece para siempre.
  • El flaco de espíritu y que aún está inclinado a lo animal y sensible, con dificultad se puede abstraer totalmente de los deseos terrenos.
  • En resistir, pues, a las pasiones se halla la, verdadera paz del corazón, y no en seguirlas.
    No hay, pues, paz en el corazón del hombre carnal, ni del que se entrega a lo exterior, sino en el que es fervoroso y espiritual.
  • ¿Cuál fue la causa por que muchos de los Santos fueron tan perfectos y contemplativos? Porque estudiaron en mortificarse totalmente a todo deseo terreno; y por eso pudieron con lo íntimo del corazón allegarse a Dios y ocuparse libremente en sí mismos.
  • Y también ocurre que cuando alguna adversidad se nos ofrece, muy presto nos desalentamos y nos volvemos a las consolaciones humanas.

jueves, 8 de enero de 2009

Sabiduría de Dios

  • «Hay gracias, ya lo sabemos, que Dios da al hombre en la vida mística al «modo divino».

  • El que posee plenamente, por ejemplo, el espíritu de la Eucaristía, no va a misa solamente los domingos -la ley siempre exige únicamente mínimos vitales-, sino todos los días que puede.

  • Los santos sabían perfectamente que la perfección solamente está en la caridad, y que la Regla sólo impulsa obras mínimas; pero también creían que era imposible llegar a la perfección de la caridad sin guardar fielísimamente la Regla profesada.

  • Sin un cierto plan de vida no parece viable la búsqueda de la perfección.

  • Y toda alianza debe ser guardada con fidelidad.


  • Por lo demás, los votos han de cumplirse al Señor con toda fidelidad. Deben ser cumplidos por fidelidad moral jurídica, pues de otro modo hubiera sido mejor no hacerlos: que «nada te impida cumplir pronto un voto, no esperes a la muerte para cumplirlo. Antes de hacer un voto, míralo bien, no seas como quien tienta al Señor» (Eclo 18,22). Pero, sobre todo, deben cumplirse los votos por fidelidad de amor al Señor, y por tanto, con alegría: «Haced votos al Señor y cumplidlos».


  • Por los votos el cristiano se obliga libremente con una especie de nueva ley personal, que se añade a las leyes generales de la Iglesia. Los cristianos laicos apenas conocen hoy esta maravilla de liberación y de santificación en la gracia divina.

  • Cien fallos en el discernimiento, más o menos conscientes, y mil demoras en la ejecución, más o menos deliberadas, van abortando innumerables veces el nacimiento de las buenas obras que Dios quería realizar en el cristiano.

  • Ser cristiano y no anhelar la santidad, es decir buscar incesantemente ser santo, es ignorar por completo la Santidad de Dios.

  • Apenas perceptible es el camino que nos conduce al Eterno, porque cuanto mas nos acercamos, más nos alejamos.

viernes, 2 de enero de 2009

Cuerpo y Espíritu

  • Y dichosos mas aquellos que lloran sus pecados, y que, por una inspiración del don de ciencia, comprenden que el pecado es el mayor mal, y con sus lágrimas obtienen el perdón.

  • No hay que echar en olvido que, con idéntico grado de caridad habitual, un alma evita más que otra el pecado venial; ya porque su generosidad es mas perfecta, o ya por encontrar menos dificultades en su temperamento, o menos trabajo, o menos contradicción de parte de los hombres.

  • Esta demostrado que aunque accidentalmente, un alma perfecta pueda tener menor caridad que la de un principiante llamado a extraordinaria santidad, la perfección requiere, sin embargo, por naturaleza, una gran caridad. Y esta no se consigue sino después de haber vencido muchas tentaciones y adquirido abundantes méritos.

  • El mas alto grado a que en esta vida se puede llegar, es a la unión espiritual entre el alma y Dios.

  • Cuando un alma se esta purificando no es raro que deba hacer frente heroicamente a las tentaciones contra la castidad y la paciencia, y luego contra las de la fe, esperanza y caridad.

  • El alma humana es, por naturaleza, racional e inmortal, y debería la gracia hacerla vivir de una vida propiamente divina; que esto es lo que normalmente exige el estado de gracia.

  • Lo que en el reino de la naturaleza está dividido se unifica en el Dios, y sobre todo en Dios mismo.